
Depende de lo que entendamos que sea lo natural. Si lo natural es lo que no ha sido nunca afectado por la mano del hombre, entonces podríamos decir que nada es natural. Ni el cielo, pues al haber hecho el hombre los clorofluocarbonos éstos contaminaron la atmósfera y ahora la capa de ozono está alterada: tiene un hoyo.
La tierra, ni se diga, y los árboles que nacen de ella menos, con los químicos que se le han puesto. Y con la contaminación, se produce lluvia ácida que riega los suelos y afecta la composición natural de la tierra.
Hasta en el tema de las vacunas , hay duda de si son artificiales o naturales. Tener enfermedades es natural y se supone que las vacunas se obtienen de los elementos de las mismas enfermedades, para que al ser inoculadas en nuestro organismo en pequeñas cantidades, èste reaccione y quede inmune ante dichas enfermedades. Pero por el hecho de que las vacunas sean producidas por el hombre y colocadas en una jeringa para inocularse en el organismo humano, ya pueden considerarse artificiales.
Si nos vamos con la definición de que lo artificial es todo lo hecho por el hombre, ¿entonces el hecho de que el hombre plante una semilla para un árbol es ya algo artificial?
O más bien lo artificial se da gracias a que existe lo natural y es natural en sí mismo, sólo que el hombre con su libertad y creatividad, transforma y modifica la naturaleza para que se produzca algo diferente, (un árbol en un desierto), para que sea mejor (alimentos transgénicos que aportan más vitaminas a los consumidores) o que lo altere para crear algo nuevo (electricidad).
Yo pienso que el tema de lo natural y lo artificial no es algo tan cerrado y extremista. Lo artificial no es lo opuesto a lo natural, sino que para que algo sea artificial tuvo que haberse hecho con “ingredientes” tomados de la naturaleza. Aún el aire que no vemos, existe y existiò antes del ser humano (el que hace lo artificial) y por ello, lo artificial no puede desligarse de lo natural. De hecho, el hombre es parte de la misma naturaleza.

El “artificio natural” (porque es natural transformar la naturaleza), lo hemos hecho “artificial” al no respetar las leyes de la naturaleza. Creemos que ella debe de recuperarse sola, pero esto no es fácil, ni siempre es posible. Somos nosotros los la que la alteramos, pues ella no se altera sola para mal.
Así, las tecnologías (de tècne - que necesitan técnica para transformar algo), podrían ser naturales siempre y cuando no agredièramos las leyes de la naturaleza. Pero se convierten completamente en artificiales cuando dañamos a ésta, la cual reacciona y se “enfurece”. Y por esto, tendemos a creer que todo lo que pasa por nuestras manos se convierte en artificial, siendo que lo realmente “artificial” es lo que no respeta las leyes de lo natural.
-YO POTEICO-
Proteo era el dios marino que cuando querían atraparle se transformaba en otros seres.
Nuestro yo proteico actual se adapta fácilmente a nuevos ambientes, a la remediación y ya nada nos sorprende. Los seres proteicos son seres que buscan esa remediación, que se aburren fácilmente y necesitan algo totalmente nuevo o aunque sea lo mismo pero de forma diferente. Queremos cosas rápidas y fáciles, nuevas; cuando nos las dan nos hartamos y queremos más y diferentes. No nos asombra el podernos comunicar con alguien en China, es más queremos que sea más barato llamarle. Aunque el Internet es una maravilla que nos permite bajar videos e información rápida, si se tarda 10 segundos más nos empezamos a desesperar, cuando antes ni pensar en algo como eso: tenías que ir hasta la biblioteca, buscar el libro, sacarlo, regresar a tu casa, eso te llevaba al menos una hora. Pero como ya nos acostumbramos a la “rapidez de la luz” nos quejamos si para descargar un texto o video la máquina se tarda 10 minutos en vez de 5. Antes no se podían ver las películas o telenovelas más que en la tele y a la hora que las pasan, ahora exigimos que se puedan bajar de Internet gratis. Pedimos, o más bien, exigimos calidad y cantidad cuando nosotros no damos nada a cambio o no hacemos nada porque lo haya.
Somos seres proteicos “comodines” que nos gusta lo bien hecho siempre y cuando no tengamos que hacerlo nosotros, porque si nosotros tenemos que hacerlo se vale hacer cualquier cosa.
“Piensan más con imágenes que con palabras”.
La era del acceso. Jeremy Rifkin.
Odiamos leer y queremos que nos den todo “digerido”, preferimos ver una película a leer un libro porque creemos que la experiencia visual nos va a llevar a una mejor inmersión y satisfacción; sabiendo en el fondo que al leer el libro te puedes convertir en el personaje que quieras e introducir al lugar con la imaginación, no como en el cine que del personaje y el lugar nos separa una pantalla de vidrio.
Creemos que por poder comprar más cosas se es mejor, se tiene poder sobre otros y se les puede gobernar –como si fuesen objetos que podemos comprar-.
No nos importa el otro, sino nosotros mismos y coo puedo manejar al otro para conseguir más yo.
El yo proteico tiene partes buenas y malas, las malas son las exigentes, las que no sólo se adaptan a nuevos ambientes, sino que exigen que haya novedad sin hacer nada.
Las buenas son en las que esa adaptabilidad evita la crisis al cambio, la que como un camaleón permite asentarse al nuevo ambiente cambiante sin sufrir. La que genera nuevos ambientes para bien y también nuevas formas de adaptación.
La juventud proteica de hoy tenemos muchos defectos, unos lo saben, otros no. También viene un grave problema al creer que esos defectos son virtudes (el tener más emociones pero pensar menos, pensar más con imágenes que con palabras, etc.). Tienen sus cosas buenas y malas, el punto es buscar un equilibrio para no irse a los extremos o excesos malos, sino combinar y usar lo bueno de lo proteico (adaptabilidad) para hacer mejores cosas, hacer cambios para bien, etc.
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